Todos lo buscamos en cada rincón de cada tugurio donde creemos que puede haber consuelo. En el fondo, casi todos lo anhelamos con fuerza aunque la gran mayoría no lo reconocerán nunca.
Su última esencia se conserva aún, pero apenas puede advertirse, ni de lejos, ni de coña. Han pasado demasiadas cosas.
Todos huimos de él. He oído mil y un motivos: miedo, egoísmo, pereza, comodidad, miedo otra vez…
A veces estamos a punto de conseguirlo y lo rozamos con los dedos…, pero termina desvaneciéndose para siempre en una palabra…, en una ilusión, en un frágil intento, en una excusa idiota, en cualquier error…
Yo creo que en el fondo todos lo buscamos aunque sí es verdad que antes de él estamos nosotros, nuestro egoísmo y la comodidad de nuestro culo sentado en el sillón. Pero, a veces…, sólo a veces, nos despistamos un instante, tan sólo un segundo dejamos de estar alerta y entonces sentimos que lo deseamos. Pensamos incluso que sería posible alcanzarlo, hacerlo realidad como lo hacen los demás… Y es entonces cuando escribimos canciones y las cantamos por la calle, y planeamos días enteros pintando de colores el segundero del reloj, es tan absurdo. Pero eso es sólo una teoría mía.
Yo una vez lo rocé con los dedos. Casi cuando estaba a punto de quedármelo para siempre se desvaneció y desde entonces nunca más he vuelto a verlo. Ahora vuelvo a renegar y a maldecirlo y lo quiero lejos de mí como hacen los demás. Eso es lo que queremos todos. Todos. Imagino que unos lo querrán de verdad y a otros no les quedará más remedio. Pero nadie dirá que lo desea. Miraremos siempre a otro lado porque lo cierto es que el amor ya no existe. Y no existe porque es el único modo de seguir con el corazón entero. Esta es la única forma de sobrevivir. Y lo sabemos.
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